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Elina Huerfano Castroortopedia y traumatología · cirugía de cadera

Artrosis de cadera: síntomas y tratamiento en Bogotá

Si siente dolor en la ingle al caminar, rigidez al levantarse o ha empezado a cojear, es natural que se pregunte por la artrosis de cadera, sus síntomas y su tratamiento. En esta página, la Dra. Elina Huerfano, ortopedista subespecialista en cirugía de cadera en Bogotá, le explica en qué consiste esta enfermedad, cómo se diagnostica y qué opciones existen, desde el manejo sin cirugía hasta el reemplazo articular.

¿Qué es la artrosis de cadera?

La artrosis de cadera, también llamada coxartrosis o, coloquialmente, desgaste de la cadera, es el deterioro progresivo del cartílago: el tejido liso que recubre la cabeza del fémur y el acetábulo (la cavidad de la pelvis donde encaja el fémur) y que permite que la articulación se mueva sin fricción. Cuando ese cartílago se adelgaza y se pierde, el hueso roza contra el hueso; aparecen dolor, inflamación y rigidez, y la cadera va perdiendo movilidad.

Aunque es más frecuente después de los 50 años, no es exclusiva de personas mayores: la displasia de cadera (una cadera que no terminó de desarrollarse bien), el pinzamiento femoroacetabular, las fracturas o cirugías previas, algunas enfermedades inflamatorias y el exceso de peso pueden acelerar el desgaste en personas más jóvenes.

Síntomas de la artrosis de cadera

Los síntomas suelen comenzar de forma gradual y avanzar por temporadas, con épocas mejores y peores. Los más característicos son:

Diagnóstico: examen físico y radiografía

El diagnóstico se apoya en dos pilares. El primero es la historia clínica y el examen físico: la forma de caminar, la localización del dolor y, sobre todo, la limitación de los movimientos de la cadera (en especial la rotación interna) orientan con bastante precisión hacia la artrosis. El segundo es la radiografía simple de la pelvis y la cadera, que en la mayoría de los casos es suficiente: muestra la disminución del espacio articular (el cartílago perdido), los osteofitos (espolones de hueso) y otros cambios del desgaste. La resonancia magnética no se necesita de rutina; se reserva para casos de duda, artrosis muy inicial o sospecha de otras lesiones.

¿Tratamiento sin cirugía o reemplazo de cadera?

El tratamiento de la artrosis de cadera casi siempre comienza sin cirugía, especialmente en etapas leves y moderadas. Estas medidas no regeneran el cartílago perdido, pero pueden reducir el dolor y mantener su funcionalidad durante mucho tiempo:

En general, se conversa sobre cirugía cuando, a pesar de un manejo conservador bien realizado:

Tratamiento sin cirugía

  • Ejercicio y fisioterapia: son la base del manejo. Fortalecer los glúteos y el core (la musculatura del tronco) y conservar la flexibilidad protege la articulación. Se prefieren actividades de bajo impacto: bicicleta estática, natación y caminatas moderadas.
  • Control del peso: cada kilo de más multiplica la carga que soporta la cadera al caminar. Incluso una pérdida de peso moderada suele traducirse en menos dolor.
  • Analgesia: el acetaminofén y, por periodos cortos, los antiinflamatorios pueden ayudar. Estos últimos deben usarse con supervisión médica, porque en uso prolongado tienen riesgos gástricos, renales y cardiovasculares.
  • Infiltraciones: la infiltración con corticoide (una inyección dentro de la articulación, guiada por imágenes) puede dar un alivio temporal y ayuda a confirmar el origen del dolor, pero no detiene la enfermedad y no conviene repetirla de forma indefinida. Otras opciones, como el ácido hialurónico o el plasma rico en plaquetas, tienen evidencia menos consistente en la cadera que en la rodilla, por lo que su uso se decide caso por caso en consulta.

Cuándo considerar el reemplazo

  • El dolor le impide caminar distancias habituales, subir escaleras o vestirse con normalidad.
  • El dolor nocturno se vuelve frecuente y afecta su descanso.
  • Los medicamentos y el ejercicio ya no ofrecen un alivio suficiente.
  • La radiografía muestra una pérdida importante del espacio articular.

El reemplazo total de cadera consiste en sustituir las superficies desgastadas por una prótesis y es uno de los procedimientos con mayor impacto en la calidad de vida dentro de la ortopedia. No suele ser una urgencia: la decisión se toma de manera compartida, según su dolor, su función y sus expectativas. Llegar a la cirugía con buena musculatura y un peso controlado facilita la recuperación.

Preguntas frecuentes sobre la artrosis de cadera

¿La artrosis de cadera se cura?

El cartílago que ya se desgastó no se regenera por sí solo, de modo que la artrosis no se cura con medicamentos. Sin embargo, con ejercicio dirigido, control del peso y un buen manejo del dolor, muchas personas controlan sus síntomas durante años. En etapas avanzadas, el reemplazo total de cadera ofrece muy buenos resultados para aliviar el dolor y recuperar la movilidad.

¿Caminar es bueno o malo si tengo artrosis de cadera?

Mantenerse activo suele ser beneficioso: el movimiento ayuda a nutrir el cartílago y fortalece los músculos que protegen la articulación. Se prefieren actividades de bajo impacto, como caminar en terreno plano, bicicleta estática o natación. Si una actividad aumenta claramente el dolor, es mejor ajustarla con orientación profesional que abandonar el ejercicio.

¿Sirven las infiltraciones para la artrosis de cadera?

Las infiltraciones con corticoide pueden aliviar el dolor de forma temporal y ayudan a confirmar que el dolor viene de la cadera, pero no curan la artrosis ni detienen el desgaste. Otras opciones, como el ácido hialurónico o el plasma rico en plaquetas, tienen evidencia menos consistente en la cadera, así que se evalúan caso por caso.

¿Cuánto dura una prótesis de cadera?

Con los materiales y las técnicas actuales, la mayoría de las prótesis de cadera funcionan bien durante 15 a 20 años o más, aunque esto varía según la actividad, el peso y la salud de cada persona. En la consulta se revisan estos factores para darle una expectativa realista en su caso.

¿Qué pasa si no me trato la artrosis de cadera?

El desgaste tiende a progresar, aunque a un ritmo distinto en cada persona. Con el tiempo pueden aumentar la rigidez, la cojera y la pérdida de fuerza muscular, lo que en ocasiones hace más exigente la recuperación de una cirugía posterior. Por eso vale la pena una valoración oportuna, incluso si por ahora no desea operarse.

Cada cadera es distinta, y lo que funciona para un paciente puede no ser lo indicado para otro. Si el dolor está limitando su vida diaria, la Dra. Elina Huerfano puede ayudarle a entender en qué etapa se encuentra su artrosis y a definir un plan de tratamiento a su medida en consulta.